Existe un consenso general en educación para organizar la convivencia escolar desde un marco legal inspirado en los derechos humanos, y cuya finalidad debe ser la educación para la paz y la convivencia pacífica. Y dos conceptos básicos o más: dignidad, respeto y derechos
El informe de la UNESCO para el siglo XXI señala la necesidad de ampliar los objetivos educativos más allá del conocimiento, la necesidad de que los alumnos aprendan a convivir en la escuela y a una solución pacífica de los conflictos. La educación escolar en el siglo XXI se entiende como una educación en valores cívicos.
La Ley Orgánica 2/2006 de Educación, LOE, adoptó los objetivos educativos planteados por la Unión Europea y la UNESCO, desarrollar una enseñanza que garantice a “toda la ciudadanía capacidades de aprender a ser, de aprender a saber, de aprender a hacer y de aprender a convivir” tal como aparece en el Preámbulo de la LOE.
Y subrayó la necesidad de que todos los componentes de la comunidad educativa colaborasen en este objetivo de proporcionar una educación de calidad en todos los niveles del sistema educativo. Insistiendo en la cooperación estrecha con la familia.
La LOMLOE (la Ley Orgánica 3/2020) que modifica la LOE (2006) incluye los derechos de la infancia según lo establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas (1989)reconociendo el interés superior del menor, adopta un enfoque de igualdad de género, prevención de la violencia de género, y una mayor personalización del aprendizaje, la educación para la paz y los derechos humanos, el derecho a la educación inclusiva, reconocido en la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, la promoción de la salud, entre otras modificaciones.
En definitiva, estos son sus objetivos centrales para garantizar una educación de calidad para todos.
El programa Enseñar a Respetar- Aprender a comportarse (ERAC) adopta el enfoque educativo marcado por la Ley de Educación actual y centra su propuesta en la educación para la convivencia, promoviendo la disciplina escolar y la prevención de conflictos, violencia y acoso, implicando a toda la comunidad educativa en estrecha colaboración con la familia.
Y como eje central para enseñar a respetar, se elabora el programa en función del interés superior del menor, esto es, enseñar a comportarse en función de las capacidades en desarrollo. El comportamiento como un objetivo educativo programable.
