Actualmente hay un amplio consenso sobre la necesidad de un cambio de modelo de gestión de la convivencia en el contexto educativo. Un modelo de convivencia que se integre en el proceso de enseñanza y aprendizaje, con carácter educativo y en el que participen todos los integrantes del centro.
El modelo sancionador, que es el tradicional, ha resultado ineficaz para gestionar los conflictos y promocionar la convivencia en los centros. El modelo educativo actual que se propone tiene carácter educativo y no solo sancionador.
Existen diversos modelos para regular la convivencia, los centros tienen autonomía para elegir el modo de planificar y organizar el Plan de Convivencia, dentro del marco de la ley.
Expondremos brevemente los modelos de gestión de convivencia escolar más conocidos.
- Modelo punitivo, sancionador
Es un modelo de gestión basado en el autoritarismo y la intervención principal es la sanción y el castigo.
No promociona valores democráticos, ni una moral autónoma, juzga de forma unilateral las conductas que no cumplen las normas, sin dar espacio, la mayoría de veces, a contrastar los hechos y la versión del acusado de incumplir normas.
El conflicto y los problemas que surgen son sancionados sin poder reflexionar sobre las situaciones y cómo resolverlas. Y si hay reflexión suele ser de carácter unilateral, la autoridad explica que ha faltado a las normas y es el deber cumplirlas, sin más. Se ha aplica el castigo o la sanción y queda resuelto.
- El modelo relacional
Los conflictos de centro escolar son resueltos por ambas partes, buscan una solución pacífica o reparadora, sin mediador. Se organiza un espacio para que la víctima y agresor expresen lo que ha sucedido y sus sentimientos, resuelven el problema dialogando.
Para aplicar este modelo es necesario la madurez personal de ambas partes. Puede funciona entre adultos o preadolescentes y adolescentes, capaces de abordar y afrontar lo sucedido reflexionando sobre su comportamiento.
Centra su atención en la reconciliación y reparación.
Enfocan la convivencia en solucionar problemas y conflictos que ya han sucedido.
El modelo relacional no tiene un enfoque preventivo de los conflictos, actúa una vez han sucedido.
- El Modelo integrado de gestión de la convivencia
Parte de un enfoque preventivo y relacional de la convivencia y da importancia al clima que se genera en un centro escolar.
Propone cambios desde el currículo, desde la colaboración de la familia, la inclusión y el diálogo, busca el diálogo y negociación como valores que impulsan la convivencia democrática.
Propone un sistema de normas elaboradas de forma consensuada y participativa, y pactos de convivencia.
Considera la influencia del contexto social, las interacciones en el aula, el estilo docente y las actuaciones inmediatas cuando aparece un conflicto.
El enfoque integrado incluye a todo el centro, todo el centro está implicado en la convivencia, y queda reflejado en el currículo, los horarios, la organización, espacios para resolución de conflictos…
Para favorecer el diálogo entre las partes afectadas, cuenta con la figura o equipo del mediador.
Combina un sistema de normas, sanciones, correcciones con el diálogo y el equipo mediador. Con el objetivo de desarrollar la autonomía moral de los alumnos y no solo castigar y sancionar.
Es un enfoque educativo y no solo sancionador, complejo pero eficaz para educar en estrategias y valores para la convivencia democrática.
El enfoque del programa Enseñar a Respetar – Aprender a comportarse (ERAC) recoge las propuestas de estos tres modelos, especialmente el integrador) y considera que enseñar a respetar es un 0bjetivo educativo que debe programarse en función de las características evolutivas e individuales de los alumnos. Da especial importancia al aprendizaje de valores que van a sostener las conductas y los comportamientos. A la implicación de la familia en la tarea de educar en normas escolares, normas escolares.
Y pone el énfasis en enseñar a comportarse, de forma preventiva y desde un carácter educativo, por lo que el castigo y la sanción son opciones posteriores al aprendizaje. Proponemos que se enseñe el comportamiento desde un enfoque constructivista: te enseñaré cómo se hace.
