Centro Escolar

La disciplina escolar

En 1983 Pearsons definía los conflictos en el aula: “como una perturbación del orden de clase producido por un desacuerdo entre necesidades que conducen a la perturbación activa o pasiva de la efectividad de la clase.” (1) (cita en G. Casamayor)

Otros autores como Curvin y Mendler (1983) definen el problema de la disciplina como “una situación o hecho en que las necesidades del grupo o autoridad están en conflicto con las del individuo que forma parte del grupo.” (2) y estos autores hablan de cuatro tipos de conflictos: conflictos de identidad, de relaciones, de poder, de rendimiento.

Según Ausubel  (1961) La disciplina es la imposición de normas y reglas que canalizan el desarrollo hacia una manera de comportarse determinada por la sociedad.

Cohen y Manión (1977) entienden por disciplina escolar el control ejercido sobre el alumno por el profesor en función de las normas existentes en un centro.

Podemos hablar de disciplina escolar, en todo el centro docente, y de disciplina en el aula como el espacio más personal de los alumnos y docentes. Y, es necesario añadir la disciplina familiar, ya que la familia es parte del centro escolar al igual que el alumno.

“Consideramos la disciplina escolar como un instrumento educativo, un conjunto de normas que abarcan la dimensión personal, material, relacional y de rendimiento en situaciones concretas, elaboradas en función de unos objetivos educativos con la finalidad de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje y con el objetivo de favorecer la convivencia de todos los miembros de la comunidad educativa.” Vidal, M. (2000)(3)

La implicación de la familia en la disciplina escolar es una parte importante de la educación formal, escolar. La familia debe colaborar en la construcción de un comportamiento escolar, insistimos, comportamiento escolar, que se ajuste a las normas de convivencia del centro al que asiste su hijo.

En este sentido el programa ERAC (Enseñar a Respetar-Aprender a Comportarse) considera la disciplina escolar como una responsabilidad compartida: escuela-familia. Y para favorecer la responsabilidad compartida el programa incluye actividades o ejercicios para realizar en casa, con el objetivo de reforzar conductas y comportamientos que ayuden a sus hijos, alumnos, a aprender a comportarse según las normas de convivencia del centro escolar.

(1)Casamayor, G. (1989): La disciplina en la escuela: Lo importante es prevenir. Ed. Graó. Biblioteca del Maestro. Series Alternativas. Barcelona.

(2) Curwin, R.L. y Mendler, A. N. (1983): La disciplina en clase. Guía para la organización de la escuela y el aula. Ed. Narcea. Madrid

(3) Vidal, M. y cols. (2000): Disciplina escolar: Gestión y control del aula. Estudio Técnico del ICCE. Documento técnico publicado por el ICCE. Madrid.