Profesores Programa ERAC

Estrés docente

Las investigaciones sobre estrés del profesorado, desde hace décadas, indican que el profesor considera su profesión estresante, y los factores que resaltan las diferentes investigaciones pueden resumirse en:

– sobrecarga de trabajo

– pocos recursos

– la disciplina en el aula

– las elevadas ratios de alumnado

– la relación con los padres

– bajo reconocimiento de su labor

– conflictos en los centros

– conflictos entre profesores

– otros factores

En cuanto a la disciplina en el aula destacan los comportamientos irrespetuosos, ruidos, interrupciones, hablar en clase, peleas entre alumnos, malas contestaciones, alumnos con necesidades especiales y pocos recursos para atenderles.

Estos factores estresantes son los causantes del malestar emocional y de algunas enfermedades que padecen los profesores. Es cierto que el factor personal de cada profesor puede amortiguar los efectos del estrés laboral, o puede facilitar los problemas de salud mental, ansiedad, somatización o depresión.

El estrés considerado como una presión excesiva, y en este caso continuada, eleva el nivel de tensión emocional, que en algunos casos permite afrontar situaciones difíciles, amenazantes, desagradables, pero en otros casos el exceso de tensión no puede liberarse en determinadas situaciones y causa síntomas físicos y mentales  como son la irritabilidad, confusión, despistes, olvidos, sensación de fracaso, miedo a la situación, y comportamientos incluso inesperados por el mismo profesor, aumentan sus conductas agresivas, impulsivas, los malos modos, ganas de llorar, problemas para expresarse, tartamudez, malas contestaciones, bruxismos, problemas de alimentación y aislamiento, entre otras conductas, hasta llegar al límite y sentir fatiga y agotamiento que no le permite trabajar. Es el profesor agotado, quemado, o síndrome de burnout.

Todos estos síntomas pueden verse agravados por la situación personal del docente (ruptura de pareja, muerte de un familiar, dificultades económicas…) y por el estilo atributivo, estilo cognitivo que interpreta la causa como una situación preferentemente personal, frente a una causa preferentemente externa.

Como indican diversas investigaciones y autores: Numerosas investigaciones muestran un profesional agotado, estresado, sobrecargado de trabajo y de responsabilidades. Responsable de la educación compartida y que viven como no compartida.

Y debemos añadir la agresividad grave y el acoso hacia el profesor de algunos alumnos y familias, así como el acoso escolar entre iguales. Este tipo de violencia produce gran malestar, aunque no es la más frecuente en los centros, si produce efectos muy negativos y malestar emocional, tal como se viene diciendo desde hace años.

“En cuanto al tema de la violencia escolar es más importante por sus efectos que por su incidencia real. Coinciden autores e investigadores con enfoques diversos y diferentes. En el plano real, la violencia escolar es minoritaria. Pero los efectos en el plano psicológico son enormes, crea un sentimiento de inseguridad, de intranquilidad y termina creando estrés.” (Polaino, 1982).

Disminuir el estrés del profesorado a niveles tolerables se consigue básicamente con dos líneas de actuación:

  1. Reorganizar el sistema educativo atendiendo prioritariamente a los factores externos que producen sobrecarga, y aplicando medidas para gestionar el clima del aula, desde recursos humanos y materiales hasta la formación en estilos docentes.
  2. Apoyo psicológico para afrontar el estrés desde la perspectiva cognitiva atributiva.