Los Modales Psicología y Educación

Para qué sirven los modales

Ya hemos comentado en el artículo Qué son los modales, que los modales sirven para crear situaciones agradables, de entrada situaciones agradables. Pero sirven para muchas cosas más, y en todas las edades, por ejemplo: Para prevenir situaciones de tensión social, hacer daño a otro o lesionarle sin querer.

Por ejemplo, si vamos en un transporte público y una persona adulta o menor, habla en voz muy alta, ya sea con quien le acompañe, por el móvil o se ponga a hablar con la persona que está al lado, o empiece a hablar solo, pensaremos que es un maleducado o que no está muy bien si se pone a hablar solo en voz alta.

En el caso de las personas que hablan muy alto con otros, por móvil, o escuchan música con los cascos pero como sino llevaran cascos porque el volumen es muy alto, o se ponen a cantar y a bailar en el asiento como si no hubiese nadie más que ellos en ese trasporte público, lo más probable es que molesten a las personas que utilizan el mismo trasporte  en ese momento. Puede suceder que no le digan nada, que le dejen hacer mientras aumenta la tensión y la  incomodidad con esa persona que parece no importarle si molesta o no molesta. Y además, vamos a partir del supuesto que no lo hace para molestar, no tiene esa intención, simplemente va por la vida pensando en sus propias satisfacciones sin pensar en los demás.

Si es una persona con intención de molestar, no es una cuestión de modales, es una conducta agresiva.

Si es una persona que actúa, sin mala intención, pero sin pensar en los demás, está claro que le faltan modales y empatía. Puede ser que tenga modales y piense, bueno como aquí no me van a decir nada, pongo la música alta, en el colegio no puedo, en casa tampoco, aquí no me dicen nada pues pongo la música muy alta.

Esta sería la típica persona, y hay bastantes adultas, niños y jóvenes, que cuando no le dicen nada, hace lo que quiere aunque sepa o tenga modales en otras situaciones.

Ejemplos hay muchos, y tampoco es cuestión de extendernos, pero pondremos otro. El típico señor o señora que abre la puerta del ascensor y deja entrar a sus vecinos primero, pero que a lo mejor cuando está en un comercio, abre la puerta y no deja salir al que ya está saliendo y encima se queja de que no le deje entrar, o que da con la puerta en las narices al que está detrás de él que también iba a entrar, y en lugar de sujetar la puerta, la suelta sin pensar si hay alguien detrás.

Tanto este último ejemplo como el del joven o adulto que va escuchando música muy alta, o hablando casi a gritos en el trasporte público, son lo mismo. Son conductas incorrectas, en personas que pueden ser correctas en un contexto determinado pero no en otro, y además ni se lo plantean, actúan bien en algunos contextos y en otros no.

Los modales sirven para mostrar que somos educados, pero para mucho más, para evitar situaciones de tensión, para evitar discusiones, para evitar situaciones violentas y desagradables. Y sobre todo, para pensar y respetar a los demás, evitar molestar y hacer daño o lesionar a otro con nuestro comportamiento, aunque no sea la intención la de molestar o dañar.

Porque una persona que entra en un local y no percibe que detrás hay otra persona, y que si suelta la puerta le va a dar en las narices, no es solo cuestión de educación, demuestra que poco le importan los demás, excepcionalmente puede ser un despiste, pero generalmente es falta de conciencia social.

Los modales sirven en un primer momento para crear situaciones agradables, y tener en cuenta a los demás en las interacciones y en las relaciones que mantenemos con los demás.