Los modales son convencionalismos, normas de buen comportamiento. Indican como hay que comportarse, como deben ser las conductas de las personas en situaciones diferentes.
Los modales regulan las conductas, crean hábitos de actuación, son conductas fundamentalmente para relacionarse con otros en base a un convencionalismo que tiene como intención, en la mayoría de los casos, crear un ambiente agradable y de respeto hacia el otro, y del otro hacia nosotros.
Indican la forma como debemos comportarnos con los demás para favorecer las relaciones, crean espacios de cordialidad y de respeto.
Cada sociedad y grupos sociales tienen sus propios modales con el fin de armonizar las relaciones entre las personas, el trato que debemos dar a las personas, a nosotros mismos y a las cosas que nos rodean.
Los modales ponen la base de un buen comportamiento social y personal, pero no debemos confundirlos con un buen comportamiento. Tener modales implica saber cómo comportarse en determinadas situaciones, y hacerlo de esa manera que nos han enseñado y es la que se considera correcta.
Un buen comportamiento, tiene como base el desarrollo moral y ético que busca el respeto a las personas, animales y cosas. Comportamiento y modales son muy distintos. Una persona puede no tener buenos modales, no saber comportarse en ciertas situaciones, pero en general su comportamiento es correcto. Puede suceder lo contrario, tener buenos modales y el comportamiento en general no ser correcto.
Los modales forman parte de la educación social, de la socialización, y son una parte de lo que hemos llamado buen comportamiento. Las personas que no tienen o no muestran buenos modales son personas a las que consideramos generalmente, personas maleducadas.
Un alumno que entra en clase gritando, sin dar los buenos días, nos parece un alumno maleducado, puede ser agresivo o no serlo, pero lo consideramos un maleducado. Si es pequeño de unos 3 o 6 años, nos parece incorrecto y le enseñamos o debemos enseñarle como entrar en clase. Un alumno de 7 o 12 años si entra en clase gritando nos parece un alumno, por supuesto sin modales, pero nos parece un alumno desagradable, que falta al respeto, que no tiene educación, y lo percibimos como un alumno molesto, indisciplinado o incluso agresivo. Ese alumno mayor, sea o no agresivo, indisciplinado o simplemente maleducado, lo que está claro es que crea una situación desagradable, una situación molesta y un rechazo hacia su forma de actuar, entre otras muchas percepciones que se unen en ese momento.
Con todo esto queremos decir, que los modales no son solamente una cuestión de educación convencional, si no que ayudan a crear situaciones más armoniosas, con menos tensión, más agradables, y esta última razón es la que consideramos importante: ayudan a crear situaciones agradables. Son normas de conducta que invitan a una situación entre personas de forma positiva, después las relaciones podrán ser positivas o no, pero de entrada crean una situación positiva.
La mayoría de las personas que se presentan como educadas, con modales, son mejor aceptadas que las que no presentan modales, pero además la mayoría de las personas agradecen los buenos modales.
Indudablemente, siempre hay un grupo de alumnos o personas adultas que no los cumplen.
Partimos de la idea de que enseñar modales es una parte de la educación que enseña a respetar a los demás, y a las cosas que nos rodean. Una parte necesaria.
Ya hemos señalado que no es suficiente tener buenos modales para tener un buen comportamiento, dirigir la conducta de las personas hacia el respeto a los demás implica el desarrollo social-moral y ético, en esa dirección de respeto, que es indudablemente más importante. Hay que enseñar modales y ayudar a que los aprendan, y en los casos problemáticos o con trastornos, buscar otras vías de educación o reeducación terapéutica fuera del contexto escolar.
