Los buenos modales se enseñan de forma indirecta y de forma directa. La forma indirecta es dando ejemplo, si el comportamiento de las personas que están con los niños está guiado por los buenos modales, la observación de estas conductas adquiere un rango de enseñanza o un estilo de comportamiento correcto a imitar, enseñanza indirecta o por observación.
La enseñanza directa, es decir lo que debe hacer el niño en situaciones determinadas. Debe explicarse qué debe decir y cómo decirlo, como comportarse en ciertos momentos, y cuando llega el momento recordárselo.
Por ejemplo, se dice buenos días cuando entramos en lugares como: la clase, el autobús de la ruta, el médico, la casa de los amigos, etc. No es necesario decirlo en lugares públicos en los que estamos de paso: la calle, el autobús, el metro, pero sí es adecuado decirlo cuando contactamos con personas de forma directa como puede ser un taxi, que al entrar diremos buenos días, buenas tardes, etc.
Se explica y cuando llega el momento se recuerda y se le indica que diga lo que le estamos enseñando. Los modales pueden parecen sencillos de enseñar y aprender, pero no lo son tanto. Hay que ir especificando conductas y situaciones en las que aplicaremos esas conductas, como en el ejemplo anterior.
Lo importante enseñar modales tanto directa como indirectamente, y dando ejemplo tanto en casa como en los centros docentes.
La escuela es un contexto de educación formal que debe enseñar modales, podemos utilizar los recursos y materiales que existen sobre este tema y explicarlos, y aplicarlos en las diferentes situaciones que se dan en los centros escolares, que son muchas y variadas, así pueden llevar a la práctica las diferentes conductas y comportamientos convencionales para relacionarse.
