Autoayuda o Biblioterapia

3. Qué es la terapia cognitiva

La terapia cognitiva surge alrededor de 1950, y es en los años 90, aproximadamente, cuando alcanza el reconocimiento internacional como terapia por su eficacia y eficiencia.

Es una terapia estructurada, lo que permite programar las intervenciones de forma secuenciada y adaptada al paciente y programar las intervenciones para que los usuarios puedan aplicar las herramientas cognitivo-conductuales en formato de autoayuda.

El nombre de terapia cognitiva (TC) y terapia cognitiva-conductual (TCC) hacen referencia a la misma terapia, se utilizan como sinónimos. La terapia cognitiva de Beck y otros autores como Ellis, basan la intervención en la reestructuración cognitiva, en la forma de pensar un problema. Al modificar la forma de pensar e interpretar un problema las emociones también cambian y las acciones y conductas también. Puede utilizar elementos del modelo conductual, de ahí que algunos autores prefieran hablar de terapia cognitiva-conductual para señalar que la intervención clínica se fundamenta tanto en el modelo cognitivo como, en parte, del modelo conductista.

Beck , considerado el creador de la terapia cognitiva, llevó a la práctica clínica su modelo cognitivo de reestructuración del pensamiento en adultos con trastornos de ansiedad y depresión. Organizó y estructuró el modelo cognitivo para aplicarlo en la práctica en forma de manual, con el objetivo de que cualquier profesional pudiera llevar a cabo su propuesta de intervención clínica, y para que pudiese ser evaluado científicamente. Los resultados fueron exitosos.

Otros autores, entre ellos Burns uno de sus alumnos, aplicaron en formato de autoayuda  el modelo de terapia cognitiva. Las investigaciones concluyeron que la biblioterapia o autoayuda puede ser tan eficaz como la intervención terapéutica con un profesional, en problemas determinados como la ansiedad y depresión, sin trastornos graves añadidos.

La terapia cognitiva se ha aplicado a diversos trastornos o problemas: ansiedad, depresión, trastornos de alimentación, obsesivos-compulsivo, abusos, maltrato, problemas de relación, duelos, juego patológico, suicidio, entre otros trastornos, dando un buen resultado como terapia clínica y educativa. Actualmente sigue ampliando su campo de intervención a problemas más graves como puede ser el trastorno bipolar obteniendo también resultados exitosos.

Posteriormente la terapia cognitiva y los manuales de autoayuda se han aplicado a niños y jóvenes y han resultado eficaces, tanto en terapia presencial como en formato de autoayuda.

La terapia cognitiva es un tratamiento que no precisa de medicamentos.

Cuando existen problemas añadidos, por ejemplo el insomnio,  o estilos personales de pacientes que pueden necesitar medicamentos, se aconseja consultar con el médico.

La terapia cognitiva se centra en la reestructuración del pensamiento, en la forma de interpretar los hechos. Todas las preocupaciones, problemas y trastornos que no son producto de déficits orgánicos o neurológicos, surgen por hechos, reales o imaginados, y de forma automática aparecen pensamientos que interpretan la situación de una manera o de otra, de forma realista o dramática. Son los pensamientos automáticos personales los que producen malestar, no la situación en sí misma, por molesta que sea esa situación.

Por lo tanto, la intervención cognitiva se dirige a ayudarle a cambiar los pensamientos irreales, exagerados, catastróficos que producen el malestar psicológico personal.

Parte de estos pensamientos negativos que le molestan, en forma de preocupaciones o pensamientos invasivos, surgen de las creencias y valores aprendidos en edades tempranas, en la infancia, y aparecen de forma involuntaria, automática, para interpretar los sucesos.

Un mismo suceso pueda desencadenar emociones y sentimientos dispares, desde no darle importancia y por lo tanto no sentir malestar por lo que ha sucedido, o darle tanta importancia que puede llegar incluso a entrar en cólera. Un mismo suceso para unas personas es algo sin importancia que debe afrontarse y punto, y para otros es algo tan tremendo que sienten herida su dignidad y sus derechos como ciudadano y persona y reaccionan entrando en cólera o inhibiéndose, el malestar y la rabia es tremenda, tanto si la demuestran o no. Por ejemplo, que alguien se cuele en la cola de algún comercio o institución, a unos les molesta pero ni reaccionan, callan, otros montan en cólera.

La terapia cognitiva se sitúa en el presente, trabaja e interviene en el presente, en el presente de cada persona, y centra su intervención en ayudarle a cambiar los pensamientos o interpretaciones aprendidas que aplica de forma automática, inconsciente e involuntaria, a la situación desagradable que se produce en ese momento.

Al cambiar la forma de pensar, tal como expone y argumenta la teoría cognitiva, cambiamos la forma de sentir, gestionamos nuestras emociones con nuestro pensamiento realista y objetivo del problema o de una situación presente o pasada que nos molesta en el presente.

Los pensamientos realistas, lógicos, desencadenan sentimientos neutros o positivos, y los pensamientos irrealistas, poco objetivos, catastróficos desencadenan sentimientos negativos y destructivos.

Los pensamientos que distorsionan la realidad son el núcleo de la intervención cognitiva ya que son los que producen los problemas psicológicos y algunos trastornos graves no relacionados con deficiencias neurológicas. Y esos pensamientos suelen producir conductas desadaptativas que incluso mantienen el problema.

La terapia cognitiva se centra en reestructurar el pensamiento relacionado con los hechos y situaciones que le perturban y le preocupan excesivamente. Y en cambiar las conductas que le ayudan a mantener el problema.

El plan de entrenamiento cognitivo aporta tareas y ejercicios que ayudan a modificar la forma de pensar y de sentir frente a determinados problemas, y le sugiere cambiar las conductas que mantienen el problema por otras conductas que disminuyen el problema o incluso lo eliminan.

La intervención se centra en localizar la situación problemática, las reacciones y pensamientos que le provocan malestar, a continuación se hace un programa personal de entrenamiento cognitivo-conductual para eliminar o disminuir el malestar psicológico. El plan se prepara siguiendo las pautas de la consulta online de autoayuda.

Se trata de situar el problema o los problemas que le agobian y buscar las herramientas apropiadas para ese tipo de problema, las tareas y técnicas que le ayudarán a resolverlo.

La terapia cognitiva ofrece herramientas evaluadas científicamente, y el paciente, lector o usuario online, las lleva a la práctica de forma regular hasta que va disminuyendo su malestar psicológico.

Es muy importante recordar que gran parte de la recuperación del bienestar depende del entrenamiento individual, de realizar las tareas recomendadas para el problema que consulta.